Un comienzo.

Anoche empecé a escribir sobre como traté de incorporar la tradición mexicana de el grito de Independencia y me desvié mucho cuando recordé todo lo que sucede en México.

Mientras crío niños multiculturales, les voy dejando un poco de lo mío y soy la puerta a sus países   desconocidos. No es de sorprenderse que M1 y M2 comenten a veces sobre el presidente de aquí o de allá.
El fin de semana pasado decidí preparar una comida muy mexicana, y al final no se trató de la Independencia si no de como esa comida los acercaba mas a una parte de ellos. Un sabor nos puso a todos mas cerca de lo que está “cruzando el río”, y nos sentó a reír un rato pegando gritos charros mientras Francisco les contaba del desierto.
Tinga de Pollo
Este iba a ser un post mas largo, pero escribir y (pensar) en las montañas mías o el desierto de Chico siempre me pone llorona. A veces siento que esa melancolía de casa es contagiosa, y que Monkey1 extraña Quito sin nunca haber estado ahí.
Vista del Valle del Chillos al amancer.Foto de Chico.

Vista del Valle del Chillos al amancer.Foto de Chico.

Desierto de Coahuila al atardecer.Foto de Chico.

Desierto de Coahuila al atardecer.Foto de Chico..

Nuestras tradiciones son bellas aunque no siempre reflejen la idea original. No se si celebramos una independencia pero si estoy segura de que celebramos una raíz que crece lejos pero fuerte. Una comida nos unió a Mexico y ese sabor nos une a memorias. Mientras podamos mantener esa memoria libre y abierta, todo lo demás llegara mas fácil.

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