Día Internacional del Asperger

Hace tiempo leí en una afamada revista internacional que según estudios, se creía que Albert Einstein tenía Aspergers y desde entonces la connotación de autismo dejo de ser un “mal tan malo”. Hay muchísima información sobre el tema y hay también mucha información sobre la inteligencia de los niños en el espectro autista.

Sin embargo, es imposible comparar a dos niños. El espectro autista es un término sombrilla que abarca demasiados síntomas y características. Hoy que es el día internacional del síndrome de Asperger, les quiero presentar a M3. Hace más de tres años, su pediatra vió en el comportamientos y trabas de desarrollo que lo hacían acreedor al diagnóstico de “autism spectrum disorder”. Cuando esto pasó, la última de nuestras preocupaciones era el autismo. M3 tenía una lista enorme de problemas de salud y en su momento pensamos por lo menos esto no afecta su salud física. 
Un especialista nos confirmó lo que la pediatra nos había dicho y el fue un poco más específico “M3 tiene Asperger’s”.
No puedo decirles nada del autismo o del Asperger’s que quizá ustedes no sepan ya. No puedo comparar ni hacer proyecciones porque no se que va a pasar con M3 ni hoy ni en cinco años.
El diagnóstico no nos afectó tanto porque M3 hacía ya terapias física, ocupacional y de lenguaje. M3 estaba ya aprendiendo a comunicarse con señas y su motricidad era una labor de día a día. Lo que cambió fue la dirección que todo tomaba.
Hoy por hoy M3 es muuuuuuy verbal, su motricidad es muy buena y su movilidad también. Sin embargo el no es como los otros niños de su edad. El contacto visual es aún muy difícil, el interés no se da espontáneo, sus “pataletas” son eternas y por cosas minúsculas, su fijación por las manos, el alinear juguetes, el comer “limpio”, el entender bromas es muy difícil.
El último año ha sido muy gratificante, M3 ha coronado meta tras meta y sigue enseñándonos el poder magnífico de la resiliencia.
El autismo no tiene cura, pero se puede sobrellevar. M3 aprende todos los días a sobresalir en las pequeñas grandes cosas y también en las magníficas. El autismo, el Asperger no tienen cura pero se pueden tratar.
Cuando veas a un niño diferente, piensa que a lo mejor está sobre estimulado, que a lo mejor no sabe como calmarse o que a lo mejor no puede.
Créeme, ningún padre necesita ser juzgado por “no poder controlar a su crio”.
Hace tiempo escribí esta entrada para BabyCenter http://espanol.babycenter.com/blog/mamas/de-llorones-berrinches-y-padres-aguantadores/ , no siempre es fácil ser un padre aguantador pero tampoco es fácil para un niño soportar algo que el no entiende o no puede procesar.
El Asperger puede incluso ser confuso para algunos adultos. Los niños en el espectro, se ven “normales”, muchos hablan, muchos tienen una inteligencia extraordinaria, muchos pueden socializar en grupos íntimos. Pero no todos, las generalizaciones no existen, nunca con ningún niño.
Como humanos tenemos la ventaja de la razón, como padres tenemos el poder y deber de educar seres empáticos y de luz. Abramos la mente a las diferencias, abramos el corazón a la diversidad.
El Asperger y todo el espectro autista, nos da seres diferentes pero igual de maravillosos.