Rarezas sociales después de los 6

integrados a una sociedad familiar. De pequeños somos tan abrumadoramente  simpáticos que cualquier cosa  por ridícula que sea causa gracia. A medida que vamos creciendo, lo simpático comienza a desgastarse. Después de los 6, todo lo que antes era CUTE deja de serlo. Y además todo gira alrededor de un ser humano, cuyos problemas giran alrededor del moco que tiene colgado.

Ustedes a lo mejor sabrán que la Kukla (M2) tiene TDAH. La verdad no he ahondado mucho en el tema porque el TDAH es la condición social más conflictiva, sobre valorada y exagerada de nuestros tiempos (además que los padres de niños con TDAH solemos ser puestos bajo una lupa). La Kukla siempre ha sido una niña muy cariñosa. A la Kukla le encanta jugar y es una “Social Butterfly”, hace amigos con mucha facilidad y además es chistosa. La Kukla tiene todo para ser una líder, pero desde que empezó la edad escolar lo CUTE es menos evidente y a cambio hemos ido descubriendo obstáculos sociales enormes.

La Kukla es tan chistosa que atrae a otros niños, la atracción dura poco porque Después de los 6 los niños hacen muchas preguntas y pueden además entablar conversaciones largas y sustanciosas. Kukla es la estudiante estrella de su clase, pero no es capaz de mantener una conversación con nadie por mas de 3 minutos… Kukla contará algo chistoso, el otro niño se reirá y después de intercambiar nombres y algún otro dato, Kukla se distrae con lo mas mínimo y se va. Antes de los 6 a Kukla no parecía importarle mucho no poder mantener amistades, pero Después de los 6, la falta de constancia le ha afectado mucho.

Con M1 la cosa es muy distinta.M1 es el niño bueno de la clase, lo que en EEUU se conoce como un “geek”, además es muy gentil y colaborador, el hecho de tener un hermano con necesidades especiales, lo ha hecho aún más empático y gentil con toda la gente. Todas estas cualidades son un gran pero ante los ojos de tus compañeros cuando tienes 7 años y medio.

M1 la pasó muy mal en primer grado, cuando se encontró un bully que le puso un ojo morado, se rehusaba a darnos el nombre por miedo a que le vuelva a dar. Pasamos meses, sin saber quién era el otro niño. Como mamá yo tenía ganas de meterme a la escuela y pescar al mocoso, y contra todos mis instintos no lo hice. Cuando por fin supimos quién era el niño, dejamos que la escuela lo manejara. Los padres del mocoso lo defendían diciendo que M1 tenía que ser “más hombrecito”.

Como mamá soy incapaz de decirle a uno de mis hijos que se “hagan hombrecitos”, soy incapaz de pedirles que apliquen la de “ojo por ojo”, soy incapaz de pedirles que sean maliciosos… No puedo ser mamá helicóptero para sobrevolar a los monkeys y que no les pase nada, por el contrario, tengo que dejar que se desarrollen solos en la sociedad en la que viven. Tengo que dejar que los monkeys solos aprendan a decir BASTA cuando sea necesario. Lo único que puedo hacer es confiar en que lo que bien se aprende en casa, mal se olvida.

Creo que cuando yo tenía 6 años la vida era menos complicada, obviamente las cosas han cambiado mucho. Me gustaría que los monkeys fuesen un poco menos “raros” socialmente. Quisiera que M1 fuera menos tímido y que los niños de su edad juzgaran menos. Quisiera que M2 tuviera amigos que la inviten a jugar. De momento mi paz y felicidad está en saber que la bondad de los monkeys va más allá de la presión social.

**Este post no es mi habitual bitácora monkey, el tema del bullying es sumamente delicado porque en casa lo vivimos directamente por meses. Vivimos en un país donde la violencia escolar cobra vidas a diario. Además toco el tema de la socialización cuando existe el TDAH, lo cual es un tema muy tabú**

Puedes visitar este link mío en BabyCenter sobre la violencia escolar.

Después de los 6 es una recopilación de posts iniciado por Merak Luna, donde contamos las vivencias de nuestros hijos de edad escolar y las nuestras propias como madres en una nueva faceta.

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