La sangre llama?

Kat, madre de 3 monkeys. Esposa de uno y loca-todóloga de tiempo completo. Criando una familia multicultural en tierra septentrional. Mitad mundista de cepa, música corre por mis venas y aire andino por mis pulmones. Queremos cambiar el mundo, una idea a la vez.

lunes, 13 de enero de 2014

La sangre llama?

                                          Foto de Google images.

Dicen que la sangre pesa, que la sangre llama y que es más fuerte que nada. Pero aunque de seguro hay muchos casos donde esto es cierto, también hay claras excepciones.

Yo he visto bebés que nunca han estado cerca de un abuelo (por ejemplo), y ese primer encuentro siempre es mágico. Se nota que la sangre llama y que ese amor es innato. Y bueno no es una regla pero pasa. Así cómo pasa que los niños sienten más apego a las personas que tienen apego puro por los niños.

También están las madres que abandonan a sus hijos como si fueran cualquier cosa (es que ni la basura se deja así). Y obvio a esas la sangre no les pesó ni nada.

Por mi cuenta les quiero contar algo bien específico que me duele mucho y que no he podido dejar ir.

Creo firmemente en cerrar círculos y pasar la página y a lo mejor no lo he podido hacer porque los involucrados se rehusan a tener una conversación o aceptar lo que pasa. En fin, eso es cuento largo…

Lo de sangre viene por esto. Hace año y medio tuvimos la triste noticia de que Monkey3 necesitaba una transfusión de sangre. Aunque las transfusiones son algo considerado de rutina, el caso de M3 es bastante específico.

Según requisitos del hospital se examina la sangre de los padres, luego el de la familia que sea compatible. Yo no soy compatible y por ende mi familia tampoco.

Gracias a tratados en Norteamérica, la familia de mi esposo aunque no viven aquí tienen la oportunidad de hacerse el examen de compatibilidad sin venir. No es que necesitáramos un tipo específico de sangre, sino un tipo específico de enzimas y proteínas que heredó de la familia paterna.

Se pidió el examen, se hizo todo. M3 estaba hospitalizado y nadie llegó, nadie hizo el examen.

Adelantemos la cinta al 2013, pasa de nuevo y el doctor nos explica que es mejor buscar un donante de fuera porque en sus palabras “no podemos confiar en que lo vayan a hacer”, sin embargo Chico y yo enviamos mensajes a su familia cercana y extendida. Los mensajes fueron ignorados.

Un tío de Chico y sus hijos se hicieron presentes, se hicieron el examen y según los resultados uno de ellos es “altamente compatible”. No sólo eso, si no que se ha puesto a total disposición de venir cuando se necesite.

La semana pasada durante tratamiento regular se determinó que M3 tiene una infección grave. El tratamiento siguió y se le recetaron algunos medicamentos para pelear la infección. La deficiencia inmune de M3 lo hace susceptible a todo y una pequeña gripe se le complica. La infección se le regó ya por toda la cara y el miedo más grande es que se le riegue al cerebro.

Hace año y medio, cuando se le complicó por primera vez, le costó un reemplazo de parte de su cráneo. Tuvieron que remover parte del hueso y poner un plástico para reemplazar el hueso “podrido” de infección. La operación fue riesgosa pero necesaria. La segunda vez, tuvo problemas con sus riñones y estaba a punto de entrar a diálisis y ni así vino nadie.

Hoy el miedo de meningitis nos hace temer más. A mi me hace tener aún más coraje con toda esa gente insensible que no mueve un dedo. El doctor planteó que si la primera vez se hubiera hecho algo…. pero el hubiera no existe.

Una vez más hemos puesto un llamado. Sabemos que la prima de Chico que es compatible vendría, pero Chico tiene esperanza en su gente cercana y les ha llamado. Nadie se ha hecho presente. Me enoja mucho que él no entienda que no pasará y que a final de cuentas les tiene fe, especialmentea su madre (porque se supone que las madres somos incondicionales). La llamada se hizo, ahora es esperar. El hospital tiene un donante que está fuera de la ciudad y estamos esperando a que regrese.

La sangre no siempre llama. A veces te hunde. A veces amarra a esperanza inexistente. Lo que a mi me queda claro es que querer es poder, que las madres deberíamos siempre estar y que Chico aunque le cueste aceptarlo no pierde la esperanza en los suyos.

Estoy enojada. A lo mejor estoy mal, pero es duro ver a tu hijo así.

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